Mamá en el hospital: ¡¡todo patas arriba!!

Hola a tod@s, después de unos días ausente, aquí me siento por fin en mi sofá rosa para contaros las aventuras de esta última semana.

El mes de Octubre se ha ido con muchas noticias y acontecimientos algo estresantes. Todo ello, ha provocado que mi noche de Halloween la “celebrara” en el hospital. No es nada grave, es lo de siempre, pero esta vez con más fuerza. Tengo que aclararos que tengo desde pequeñita una patología crónica en el pulmón, lo cuál hace que éste sea mi talón de Aquiles.  Llevo una vida totalmente normal, pero de vez en cuando (últimamente, más de la cuenta), estoy expuesta a una infección y tengo que cuidarme para no empeorar y llegar a mayores.  Esta vez la cosa se ha complicado un poquillo y me han tenido que cuidar en el hospital una semanita.

Lo que quiero contaros es la experiencia de estar en el hospital como mamá, cómo he visto a mi peque, a mi marido, a mi familia,… cómo ves que tu día a día, tus rutinas, … tu mundo se pone de repente patas arriba.

La verdad es que tengo mucha suerte porque cuento con familia y amigos dispuestos a movilizarse cuando hace falta arrimar el hombro. ¡Y así ha sido!. Esto es super importante cuando tú como mami no estás en casa y no puedes encargarte de lo que normalmente nadie se hace cargo (ya sabéis, esos detalles, que acabas haciendo tú porque entre otras cosas te gusta y nadie mejor que tú sabe!! jajaja): preparar la maleta para el cole, la ropita del peque, ir en plan aspiradora recogiendo chismes por toda la casa de camino que vas al baño o a la cocina,…

Esta semana ha sido mi marido el encargado de llevar a Ale a la guarde. Le ha costado dos días asimilar su ritmo y rutinas, pero después de dos o tres días horrorosos le cogió el truco. Claro, no es lo mismo vestirte, tomarte el café y salir en 15 minutos, que tener además que darle la leche, vestir, ponerlo en el wc, que se lave los dientes, correr detrás de él para limpiarle los mocos, … con el tiempo y la paciencia que ello requiere (y dominio de la situación, jajaja para no llegar tarde). Sobre las ocho recibía su llamada, con  curiosidad simpática, para conocer al detalle las travesuras  e historias de mi pequeño bichillo, además de servirle para desahogarse al papi y a mí para darle algún consejillo  para el día siguiente.  Para él, ha sido estresante ya que ha tenido que asumir tareas nuevas, en el mismo y poco tiempo disponible, además de venir a verme un ratín por la noche, el pobre también ha estado poquito con el peque.

Después del cole, Ale ha estado muy bien con su tita, su tata y abuela, que han ido turnándose para llevarle al parque, bañarlo, jugar, darle la cena,… Yo desde mi habitación pensaba: “su rutina no se está viendo alterada, lo está haciendo todo más o menos como siempre, pero …” ¡claro! yo no estaba con él. eso ha sido lo más duro, sin duda, ¡qué difícil es!.  He tenido la suerte de que haya podido venir a visitarme, y esos ratitos eran de absoluta complicidad y felicidad. Cuando se iba, me quedaba algo triste pero, al mismo tiempo, era un subidón de energía para seguir adelante.  Para él tampoco ha pasado desapercibido y su forma de expresar su echarme de menos ha sido estar más caprichoso que de costumbre, estar algo irritable y … buscar al papi por las noches para dormir con él (cosa que comprendo, es normal, ambos me echaban de menos y así se han refugiado, pero… ahora hay que quitarle la costumbre de estos días, jejeje). Sin embargo, en el cole ha estado como siempre, no le han notado nada. Me quedo muy tranquila. Es increíble, la capacidad de adaptación que tienen los enanos éstos. Yo le explicaba que estaba malita, que tenía una pupa (como me veía la vía en el brazo, era más fácil de hacérselo entender) y que estaba en el hospital para curarme. Cuando se tenía que despedir se iba la mar de contento, me daba uno de sus maravillosos abrazos y besos y ¡listo!, ¡hasta otro día! jajaja me quedaba peor yo que él. También hemos hablado por skype, lo cual ayuda mucho a que estés de alguna manera presente en su día a día.

Lo que más te preocupa cuando sabes que no eres tú o tu pareja quien está con el peque, es que él no sufra la situación, además, de que no te desmonten todo lo que tenéis en casa organizado. Cosa imposible, nada como una abuela para malcriar a un nieto, eso es ley de vida. Lo importante, saber continuar por donde ibais cuando vuelves, ellos saben reconocer rápido las rutinas y aprendizajes.

Lo bueno de mis días en el hotel (como algunos lo llaman), es que he podido descansar (¡no me quedaba otra!), he podido disfrutar de unos desayunos buenísimos  y sobre todo he podido recibir, una vez más, todo el cariño y apoyo de los míos, se siente una muy querida, si cabe, aún más en estas ocasiones.

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Si os encontráis en una situación similar (ojalá que no!!, pero nunca se sabe), os dejo algunos consejillos para que  los reyes de la casa lo lleven lo mejor posible:

  1. Dar una explicación de lo que sucede, le ayudará a comprender la situación y eso les tranquilizará.
  2. Hablar con ellos de su día a día, que antes te informen de lo que ha hecho para que puedas hacerle preguntas con sentido y así hacerte más presente.
  3. Visitas dulces: si puedes verlos un ratito, ya te digo que es reconfortante.
  4. Mantener sus rutinas, en la medida que sea posible. Ayudará a neutralizar los efectos lógicos de que tú no estés en casa. Cuánto más se altere su mundo, peor serán las consecuencias (manifestaciones de malestar como rabietas, desaprendizajes, tristeza,…). Da instrucciones precisas a los que se queden con él, aún así asume que lo harán a su manera (con toda la buena intención, evidentemente).
  5. Comunicar en el colegio, la situación, ayudará a que la seño esté pendiente de cualquier conducta llamativa y podrá, además, ayudar  a dar una explicación y asimilar la situación (emocionalmente, por ejemplo).
  6. Cuidarte mucho, no te vengas abajo, es fundamental que pienses también en ti, para estar pronto al pie del cañón.

 

La verdad, es que han sido pocos días, pero a mí se me han hecho eternos. ahora estoy en casa, y me queda tiempo para recuperarme, pero espero poco a poco coger energía, que con el terremoto falta me hace.

Muchos besos a todos y todas.

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6 comentarios en “Mamá en el hospital: ¡¡todo patas arriba!!

  1. Hola guapa! ! Q penita que hayas estado así, pero me alegro de que ya te encuentres mejor.
    La familia es lo mejor q hay y es muy bonito ver lo mucho q te quieren los tuyos.
    Seguro q tu peque te ha mimado mucho cuando os habéis visto.
    Te mando muchos besitos desde aquí.
    Muakkk,
    Marta

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