Mudarte de casa con niños: ¡una odisea!

Tras unas muchas semanas off, aquí vuelvo a la carga intentando poner un poco de orden en mis días. ¡Ya echaba de menos nuestro rinconcito!

A primeros de Octubre cambiamos de casa y aunque aún hay purulando por ahí unas cuantas cajas y el desorden típico de no haber encontrado el lugar para todas nuestras cosas, ya va pareciendo nuestro hogar.

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El motivo del cambio:  el espacio, que en un principio era el ideal, se fue llenando de chismes de los peques que han ido comiéndonos el terreno (algo normal, claro).

Llevo todo el verano pensando en la mudanza como algo que nunca iba a llegar, me daba mucha pena abandonar nuestro piso tras cinco años viviendo allí tantas y tantas cosas (los primeros pasos de Alejandro, nuestras infinitas reuniones con amigos, las Navidades con nuestro super  árbol blanco,…). Pero la cosa es que el día de cerrar esa puerta y abrir la siguiente, llegó!

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Lo que no te cuentan del Postparto I: la nube

Adriana llegó una semana antes de lo esperado, debió pensar que empezar el dia 1 era perfecto, ¡para mí lo fue! jejeje.
Las tres últimas semanas del embarazo son una mezcla de inquietud, ilusión máxima, cansancio y desesperación por soltar todos esos síntomas que ya te vienen muy largos (dolor de espalda, los ardores, el insomnio, la hinchazón, …). La expectación es tu minuto a minuto, así que es importante ocupar tu tiempo con tareas meta a corto plazo, especialmenete en aquellas que necesites dejar listas antes de que nazca el bebé. Como ya os he dicho en alguna ocasión, en este segundo embarazo, he sido un poco desastre y dos días antes de ponerme de parto aquí estaba yo haciendo una lista de lo que aún me quedaba por hacer (y que tras llegar a casa he tenido que ir concretando conforme nos ha hecho falta). No pasa nada pero sí es verdad que me ha estresado un poquito no haberlo tenido todo listo.

Del parto os quiero contar que, después de mucho temer una segunda cesárea, pude tener el parto natural que tanto ansiaba, sin duda la mejor experiencia de mi vida!!! Mi marido tenía mas miedo que Scooby Doo, jejeje y quería evitar ante todas las cosas volver a vivir la urgencia y drama anteriores, por eso insistía una y otra vez en que me programaran una cesárea,  hubo un momento en que creo que hasta el matrón Carlos, viendo el percal, quería seguirle la corriente. Sin embargo, no sé si os he dicho alguna vez lo cabezona que soy, a mí me gusta más la palabra tenaz, me propongo algo y no paro hasta conseguirlo (siempre que haya posibilidades, claro!). Esto me ayudó a soportar el dolor de las contracciones hasta último momento, hasta que mi gine vio que era el momento idóneo para la bendita epidural. La cuestión era que había posibilidades de parto natural siempre y cuando siguiera al pie de la letra lo que determinara mi ginecólogo, y no pidiera adelantar cualquier otra intervención (calmantes, epidural, etc.). Y así lo hice!

La recompensa sobrepasó los límites de lo deseado e imaginado. Siempre había escuchado los relatos de partos y experiencias ideales, que me parecían tan inalcanzables… pero ahora sé que se puede tener. Adriana llegó tras 14 horas desde que empezaron las contracciones en casa. No os vayáis a pensar que cuando os digo que fue ideal es porque no dolió, porque duele mucho!!!! Jajajaja pero el expulsivo fue tan bueno, que mereció la pena pasar todo lo anterior. En cuatro empujones la cabecita salió con la ayuda de todos los profesionales que había en el quirófano, con mis ganas y, sin duda, con el apoyo y la emoción compartida de mi marido, para él un super 10!!! lo mejor cuando Jesús mi ginecólogo me dijo que la sacara yo, no me lo creía pero así fue, pude tirar de sus bracitos y terminar de invitarla a su nueva vida fuera de la barriga. Ese instante, ese segundo, en el que notas por primera vez su piel, su llanto, su calor y aún sois una misma es inexplicable, ¡no hay palabras chicos! es ese amor a primera vista, incondicional e infinito. Tras las primeras atenciones de la pediatra y ginecólogo, iniciamos la piel con piel, ahí aún estás en una nube.

Sí, la nube son esos primeros tres cuatro días después de (volver a) ser mamá. Se caracteriza por un torrente imparable de hormonas, que aportan una felicidad infinita y que aún no te dejan aterrizar en la realidad del momento (del dolor, del cansancio que te espera o de lo que te viene por delante). Hay que agradecerlo en el fondo, porque es gracias a este estado de levitación que tu mente tiene un tiempo necesario para ir preparando las estrategias para afrontar los supercambios que se van a ir produciendo en tu vida.

Mi nube, esta vez, ha sido algo mas light. De hecho, creo que ha ido oscilando más como una montaña rusa que como una alfombra voladora, jejeje. Me ha costado asimilar que ya era un hecho, que Adriana ya estaba aquí! te lo imaginas tantas veces que luego tienes que creértelo.

Se puede decir que este período dura casi lo que tú estancia en el hospital. Las primeras dudas, las primeras experiencias y encuentros íntimos con tu bebé, me encantan esos momentos a solas: papi, Adriana y yo por primera vez juntos y buscándonos.  Las visitas de tus seres queridos, que tanta ilusión ponen en ir a veros. De todas ellas, la que más nerviosa me tenía , por supuesto, la de mi nenuco. ¡¡Qué emoción sentí al verlo entrar con su enorme sonrisa!!, ¡¡qué beso me dio y qué cara de alucine cuando vio a su hermana fuera de la barrigota!!

Del Hospital Dr. Gálvez, sólo palabras positivas, la experiencia muy buena en todo. Por puntualizar: he echado en falta la visita de la matrona a la habitación, aunque yo tampoco pregunté por ella y quizás sea así como funciona. Nos encantó, Rocío, la encargada de bañar a los bebés, qué mano tiene! todo un espectáculo ver el manejo con la peque y sus técnicas para relajarla.

Con la llegada a casa, comienza a desvanecerse poco a poco la nube, y vas conectando con tu nueva realidad:

El parto natural, sin duda, es una ventaja sobre la cesárea, pero cuidarte los puntos también tiene lo suyo. Te dicen que guardes reposo, pero con un peque de 2 años, ¡a ver cómo se hace eso!

Tienes que organizar las primeras visitas a ginecólogo, matrona, pediatra,… Además del papeleo inicial (os lo cuento en otra entrada, por si os puede servir de ayuda).

Se duerme muy poco, la casa sigue hacia delante, el niño tiene también que seguir sus rutinas y, aunque menos, también atender visitas. Todo ello, con tus hormonas más revolucionadas si cabe y el malestar físico añadido. Intentar mantener el equilibrio con todo esto es como estar en el caribe, donde lo mismo estás bajo un sol radiante que te cae un tormentazo casi sin pensarlo.

La tormenta: esta etapa dura un poco más, y depende de cada persona y circunstancias. En esas estoy yo ahora, intentando buscar el equilibrio y organizar mi mente, mi vida, mi tiempo,… ¡no sabéis lo que me ha costado sentarme a escribir!

Sólo puedo decir que de las 24 horas del día, me paso unas 8-10 horas con Adriana enganchada a la teta. El resto tengo que intentar dedicarlo a dormir (lo que me dejan), a tareas de casa, tiempo para Alejandro, … esperando recuperarme ya mismo y aprender a organizarme mejor.

Esto es lo que no te cuentan del postparto. No te cuentan cómo cuidarte (los puntos, los efectos de las hormonas,…), cómo puedes llegar a perder la cabeza por segundos y pasar de la ternura más absoluta a la irritabilidad feroz de quién no puede controlar lo que no se explica. La falta de tiempo para ti, el cambio en tu cuerpo (que puede ser más lento del que pensabas, ya no estás embarazada pero aún no eres tú),  el manejo de las nueva situaciones y reacciones del hermano mayor, …

Menos mal que ¡todo merece la pena!, porque tenemos la mejor de las excusas para superar esta tormenta. Adriana va cogiendo casi 300 gr por semana, así que ya casi ronda los 4 kilos y sus mofletes van poniéndose comestibles, jejeje tanto que Ale no para de darle besos y abrazarla. Para mí esa es la mejor de las recompensas a todo el sacrificio. Eso y saber que todo vuelve a su ser, que en unos meses ya seré más yo. IMG_20150624_122638

En fin, mucho que contaros y muy poco tiempo. Espero encontrar huequitos.

Muchos besitos amig@s!!!!

¡Empezamos la guardería!

Primer día de guardería

 Primer día de guardería

El  gran día llegó y todos los nervios y emociones acumulados, han salido por la puerta en un plis plas, tan rápidos como la despedida de Alejandro al entrar en la guarde.  El tío ha entrado la mar de dispuesto, con su mochila y con paso firme, sin mirar atrás. ¡Vamos, al papi y a mí aún nos duele la mejilla del beso que nos ha dado!

Bueno, primero os cuento que las etiquetas de marcaropa no han llegado.  Hace algo más de una semana que me anunciaban que mi envío de etiquetas para ropa y adhesivos para marcar otros objetos de mi peque llegaría en breve (os hablé de ellas en una entrada anterior https://unamamareal.wordpress.com/2014/08/20/empezamos-el-cole-preparativos-para-el-primer-dia-de-guarderia/ ), pero no ha sido así. Cuando llamé el viernes… ¡¡Sorpresa!! Un problema con mi envío ha hecho que tengan que volver a hacer mi pedido!!!  No ha llegado para que frikimami lo etiquete todo el primer día.  Así que viva el boli bic!! Jajajajaja  Me río por no enfadarme. Admito que ya se me ha pasado, pero me ha sentado  regulín haber pagado un envío urgente para que ahora no me llegue a tiempo. Bueno, no hay remedio que una mamá no solucione, así que todo lo que ha llevado hoy  ha sido marcado con un rotulador indeleble. Cuando me lleguen las etiquetas os cuento!

Esta semana el período de adaptación consiste en dos turnos de hora y media, han dividido la clase por la mitad para que no estén todos de golpe juntos. A mi peque le ha tocado el segundo turno. He podido “escaparme” de mi primer día para poder estar en ese momento tan temido y, a la vez, deseado.

Hemos llegado un poquito antes, por eso de no saber qué te vas a encontrar. Por el camino, Ale ha ido contándome todo lo que iba a hacer en la guarde, jajaja, ¡la lección la llevaba aprendida, desde luego! (llevamos toda la semana contándole que hoy iba al cole y todo lo que se iba a encontrar y hacer).  La cosa ha sido (y os digo que no hemos tardado más de minuto y medio): bajamos del coche, el enano se cuelga la mochila, llamamos a la puerta, abre la seño y le dice “¡hola Alejandro!” y éste corre hacia dentro sin más… ¡¡sin más!! el papi y yo nos hemos quedado con el beso en los labios y una sonrisa nerviosa.  Desde ese momento hasta que lo recoges deseas fuertemente, porque la curiosidad es enorme, tener una camarita por la que poder ver qué hace tu peque, ¿os ha pasado? por pura curiosidad eh!, de saber qué hará, si pedirá lo que necesite, si te echará de menos,… La cuestión es que el tiempo de espera es corto y en nada estás otra vez en la puerta con los brazos abiertos.

Resultado del primer día: ha salido en brazos  de la seño, con una pena enorme,  llamando a mamá. Le hemos recibido con todo el positivismo que tu empatía te permite transmitir (y porque lo llevábamos ensayado) en ese momento, para que la pena se convirtiera rápido en una sonrisa y conseguir que te cuente con todo lo que ha jugado ese ratito.  Y…¡Lo hemos conseguido!, ya os digo porque llevas la lección aprendida de poner una sonrisa enorme (evitar las caras de preocupación) e intentas  sólo machacar lo positivo, aunque la seño te esté contando que ha llorado/protestado un buen rato y que se ha estado dando tirones con otro por un mismo juguete. Todo el camino de vuelta ha estado contando en su tono más penoso lo del otro niño, aunque poco a poco hemos logrado sacarle otras cosillas más divertidas. ¡Primer día superado! Mañana le tocará al papá llevarlo y recogerlo y ya veremos cómo va transcurriendo el resto de la semana. ¡Seguro que bien! De momento, ha comido y ha caído rendido. Menuda siesta se está echando.

Ya me encuentro más tranquila, hemos roto el hielo, como se suele decir. Mañana tenemos un día duro en el trabajo, día de decisiones, así que me toca reflexionar un poquito.

A las que hayáis tenido también vuestro primer día, espero os sintáis más relajadas.

Todo es empezar, todo es ponerse. Ahora hay que mantenerlo (con todo lo que venga) y afrontar los cambios que se produzcan en las rutinas y en ellos: observaremos cambios que pueden ir desde dificultades para dormir bien, hasta trastornos a la hora de comer. Ante todo, cariño, insistir en las rutinas y grandes dosis de paciencia. Han iniciado otro gran pasito  de  lo que va a ser su autoconcepto, su personalidad, su inteligencia,… su MUNDO, en definitiva. Y ahí estaremos para compartirlo, apoyarlo y disfrutarlo con él.

 

¡Buen Lunes o lo que queda de él!.