Lo que no te cuentan del Postparto I: la nube

Adriana llegó una semana antes de lo esperado, debió pensar que empezar el dia 1 era perfecto, ¡para mí lo fue! jejeje.
Las tres últimas semanas del embarazo son una mezcla de inquietud, ilusión máxima, cansancio y desesperación por soltar todos esos síntomas que ya te vienen muy largos (dolor de espalda, los ardores, el insomnio, la hinchazón, …). La expectación es tu minuto a minuto, así que es importante ocupar tu tiempo con tareas meta a corto plazo, especialmenete en aquellas que necesites dejar listas antes de que nazca el bebé. Como ya os he dicho en alguna ocasión, en este segundo embarazo, he sido un poco desastre y dos días antes de ponerme de parto aquí estaba yo haciendo una lista de lo que aún me quedaba por hacer (y que tras llegar a casa he tenido que ir concretando conforme nos ha hecho falta). No pasa nada pero sí es verdad que me ha estresado un poquito no haberlo tenido todo listo.

Del parto os quiero contar que, después de mucho temer una segunda cesárea, pude tener el parto natural que tanto ansiaba, sin duda la mejor experiencia de mi vida!!! Mi marido tenía mas miedo que Scooby Doo, jejeje y quería evitar ante todas las cosas volver a vivir la urgencia y drama anteriores, por eso insistía una y otra vez en que me programaran una cesárea,  hubo un momento en que creo que hasta el matrón Carlos, viendo el percal, quería seguirle la corriente. Sin embargo, no sé si os he dicho alguna vez lo cabezona que soy, a mí me gusta más la palabra tenaz, me propongo algo y no paro hasta conseguirlo (siempre que haya posibilidades, claro!). Esto me ayudó a soportar el dolor de las contracciones hasta último momento, hasta que mi gine vio que era el momento idóneo para la bendita epidural. La cuestión era que había posibilidades de parto natural siempre y cuando siguiera al pie de la letra lo que determinara mi ginecólogo, y no pidiera adelantar cualquier otra intervención (calmantes, epidural, etc.). Y así lo hice!

La recompensa sobrepasó los límites de lo deseado e imaginado. Siempre había escuchado los relatos de partos y experiencias ideales, que me parecían tan inalcanzables… pero ahora sé que se puede tener. Adriana llegó tras 14 horas desde que empezaron las contracciones en casa. No os vayáis a pensar que cuando os digo que fue ideal es porque no dolió, porque duele mucho!!!! Jajajaja pero el expulsivo fue tan bueno, que mereció la pena pasar todo lo anterior. En cuatro empujones la cabecita salió con la ayuda de todos los profesionales que había en el quirófano, con mis ganas y, sin duda, con el apoyo y la emoción compartida de mi marido, para él un super 10!!! lo mejor cuando Jesús mi ginecólogo me dijo que la sacara yo, no me lo creía pero así fue, pude tirar de sus bracitos y terminar de invitarla a su nueva vida fuera de la barriga. Ese instante, ese segundo, en el que notas por primera vez su piel, su llanto, su calor y aún sois una misma es inexplicable, ¡no hay palabras chicos! es ese amor a primera vista, incondicional e infinito. Tras las primeras atenciones de la pediatra y ginecólogo, iniciamos la piel con piel, ahí aún estás en una nube.

Sí, la nube son esos primeros tres cuatro días después de (volver a) ser mamá. Se caracteriza por un torrente imparable de hormonas, que aportan una felicidad infinita y que aún no te dejan aterrizar en la realidad del momento (del dolor, del cansancio que te espera o de lo que te viene por delante). Hay que agradecerlo en el fondo, porque es gracias a este estado de levitación que tu mente tiene un tiempo necesario para ir preparando las estrategias para afrontar los supercambios que se van a ir produciendo en tu vida.

Mi nube, esta vez, ha sido algo mas light. De hecho, creo que ha ido oscilando más como una montaña rusa que como una alfombra voladora, jejeje. Me ha costado asimilar que ya era un hecho, que Adriana ya estaba aquí! te lo imaginas tantas veces que luego tienes que creértelo.

Se puede decir que este período dura casi lo que tú estancia en el hospital. Las primeras dudas, las primeras experiencias y encuentros íntimos con tu bebé, me encantan esos momentos a solas: papi, Adriana y yo por primera vez juntos y buscándonos.  Las visitas de tus seres queridos, que tanta ilusión ponen en ir a veros. De todas ellas, la que más nerviosa me tenía , por supuesto, la de mi nenuco. ¡¡Qué emoción sentí al verlo entrar con su enorme sonrisa!!, ¡¡qué beso me dio y qué cara de alucine cuando vio a su hermana fuera de la barrigota!!

Del Hospital Dr. Gálvez, sólo palabras positivas, la experiencia muy buena en todo. Por puntualizar: he echado en falta la visita de la matrona a la habitación, aunque yo tampoco pregunté por ella y quizás sea así como funciona. Nos encantó, Rocío, la encargada de bañar a los bebés, qué mano tiene! todo un espectáculo ver el manejo con la peque y sus técnicas para relajarla.

Con la llegada a casa, comienza a desvanecerse poco a poco la nube, y vas conectando con tu nueva realidad:

El parto natural, sin duda, es una ventaja sobre la cesárea, pero cuidarte los puntos también tiene lo suyo. Te dicen que guardes reposo, pero con un peque de 2 años, ¡a ver cómo se hace eso!

Tienes que organizar las primeras visitas a ginecólogo, matrona, pediatra,… Además del papeleo inicial (os lo cuento en otra entrada, por si os puede servir de ayuda).

Se duerme muy poco, la casa sigue hacia delante, el niño tiene también que seguir sus rutinas y, aunque menos, también atender visitas. Todo ello, con tus hormonas más revolucionadas si cabe y el malestar físico añadido. Intentar mantener el equilibrio con todo esto es como estar en el caribe, donde lo mismo estás bajo un sol radiante que te cae un tormentazo casi sin pensarlo.

La tormenta: esta etapa dura un poco más, y depende de cada persona y circunstancias. En esas estoy yo ahora, intentando buscar el equilibrio y organizar mi mente, mi vida, mi tiempo,… ¡no sabéis lo que me ha costado sentarme a escribir!

Sólo puedo decir que de las 24 horas del día, me paso unas 8-10 horas con Adriana enganchada a la teta. El resto tengo que intentar dedicarlo a dormir (lo que me dejan), a tareas de casa, tiempo para Alejandro, … esperando recuperarme ya mismo y aprender a organizarme mejor.

Esto es lo que no te cuentan del postparto. No te cuentan cómo cuidarte (los puntos, los efectos de las hormonas,…), cómo puedes llegar a perder la cabeza por segundos y pasar de la ternura más absoluta a la irritabilidad feroz de quién no puede controlar lo que no se explica. La falta de tiempo para ti, el cambio en tu cuerpo (que puede ser más lento del que pensabas, ya no estás embarazada pero aún no eres tú),  el manejo de las nueva situaciones y reacciones del hermano mayor, …

Menos mal que ¡todo merece la pena!, porque tenemos la mejor de las excusas para superar esta tormenta. Adriana va cogiendo casi 300 gr por semana, así que ya casi ronda los 4 kilos y sus mofletes van poniéndose comestibles, jejeje tanto que Ale no para de darle besos y abrazarla. Para mí esa es la mejor de las recompensas a todo el sacrificio. Eso y saber que todo vuelve a su ser, que en unos meses ya seré más yo. IMG_20150624_122638

En fin, mucho que contaros y muy poco tiempo. Espero encontrar huequitos.

Muchos besitos amig@s!!!!

Todos podemos criar con apego…seguro!

Desde que me quedé embarazada de Alejandro, comencé a leer e introducirme en esto de la aventura de ser una mamá responsable y poder llevar a la práctica todo lo aprendido en mi formación profesional. Comencé a encontrarme, así como sin quererlo, un montón de artículos de prensa, post de otras mamás blogueras, webs, etc. que hablaban de un movimiento llamado “Criar con Apego”. En ese primer contacto con el término pensé, “¿criar con apego?, ¿con qué apego?” en la carrera había estudiado lo que es el Apego (https://erikaalcantara.wordpress.com/2013/10/28/que-es-el-apego/) y los diferentes tipos que se pueden desarrollar según sea la crianza del niño/a y los vínculos establecidos con sus cuidadores (https://erikaalcantara.wordpress.com/2013/11/04/tipos-de-apego/), por eso el hecho de leer Apego sin apellido me pareció como algo incompleto y dudoso. Lo cual me llamó tanto la atención que empecé a leer sobre el tema.46474_420213301360995_1266270549_n

“El psicólogo John Bowlby demostró que el vínculo se establece por el impulso innato que lleva a la madre a proteger al bebé. El hecho de que el bebé llore o se muestre inquieto estimula esa respuesta. Esto se debe a que una madre que proporciona abrigo, alimento y protección, unida a un bebé que sabe estimular esa conducta a través del llanto o la sonrisa, forman el binomio que goza de una mayor probabilidad de supervivencia. Bowlby formuló la teoría del apego, basada en que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño viene determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidadde respuesta de su principal figura de afecto (persona con que se establece el vínculo). El apego proporciona seguridad emocional al niño: se siente aceptado y protegido incondicionalmente.Según esta teoría, el bebé nace con una serie de conductas que tienen como finalidad producir respuestas en las madres: la succión, las sonrisas reflejas, el balbuceo, la necesidad de ser acunado y el llanto son las “habilidades” de las que dispone el bebé para vincularse con sus cuidadores. Con este repertorio los bebés buscan mantener la proximidad con la figura de apego, resistirse a la separación, protestar si se lleva a cabo (ansiedad de separación), y utilizar la figura de apego como base de seguridad desde la que explorar el mundo”.

“La Attachment Parenting International (API), partidarios de la crianza con apego del Dr. Sears, intentan fomentar un vínculo seguro con los hijos mediante ocho principios que se identifican como metas a conseguir por los padres. Estos ocho principios son:

  1. Preparación para el embarazo, el nacimiento y la paternidad.
  2. Alimentación con amor y respeto.
  3. Respuesta sensible a las necesidades del bebé desde que nace.
  4. Contacto materno el mayor tiempo posible.
  5. Propicio del sueño seguro físicamente y emocionalmente.
  6. Propicio del cuidado cariñoso constante.
  7. Práctica de la disciplina positiva.
  8. Búsqueda del equilibrio entre la vida personal y familiar”.

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